domingo, 10 de junio de 2012

8ºA nuestro 30 Aniversario


19.30 horas, Colegio Nuestra Señora de las Escuelas Pías de Aluche. 

Encontrarse con alguien que no has visto en tres décadas despierta sensaciones cargadas de adrenalina, y cuando ese alguien son 18, una emoción extraña recorre tu columna vertebral.

Bajo del coche, veo a cuatro personas, quizás sean más, no puedo recordarlo con exactitud, la adrenalina está haciendo su trabajo… 

Me acerco y siento como una sonrisa llena mi cara. A mi derecha Paco G., a la izquierda Emilio M., a su lado José Luis de I. y al fondo Paco C. Es increíble, están igual que hace 30 años. Paco G. alto y guapo como siempre; José Luis I. idéntico a mis recueros, ni siquiera se le aprecia una cana, ojos chispeantes y cara de buenísima persona; Emilio M. pone cara de “no me vas a reconocer”, pues sí te reconocí y a la primera; y Paco C. qué decir, una grandísima ilusión al verle.

Tras nosotros, Iñaki P. divertido, simpático e inteligente, tal y como le recordaba. Javi C. a ti te había visto hace menos tiempo, pero sigues igual, con tu mismo remolino de chico malo y tu locuacidad imparable. Luis C., sonrisa de pícaro y más alto y fuerte de lo que le recordaba la verdad. Mari Ángeles S. tímida, seria y templada, que suerte.

A continuación una gratísima sorpresa. Un cura escolapio nos recibe en la puerta del colegio, nos van a permitir visitar sus instalaciones. Es como si en un minuto hubiera retrocedido en el tiempo, mi mente me lleva a aquellos tiempos en los que jugábamos al rescate en el patio, nos sentaban en orden alfabético, nos hacían el reconocimiento médico en el gimnasio y sacábamos de quicio al más pintado. A nuestra cabeza vienen, “el Chivo” (gran profesor del que ninguno de nosotros se ha olvidado), “el descapotable” y “el Orejas” (que maldad la de los adolescentes), D. Julián nuestro tutor, Candelas profesora de inglés (querida y lo contrario a partes iguales), Begoña de matemáticas, Antonio, Ángel, el Padre Poli, Marisol, Mª José excelente profesora que tuve en primero y segundo de EGB, y un largo etcétera.

Durante aproximadamente una hora las anécdotas surgen sin parar. Mientras las aulas ya no nos reconocen, ellas pequeñas como sacadas de Liliput, nosotros hombres y mujeres pertenecientes a la gran generación del 68, de 1968. Dejamos el Colegio y nos dirigimos al restaurante donde hemos quedado, en segunda convocatoria, para cenar.

Poco a poco van llegando el resto. Susana R. y Yolanda J. El tiempo parece no haberlas afectado, siempre juntas entonces y hoy también juntas, jugaban al baloncesto que era la envidia de propios y extraños. Juan Fco. C. hubiera dicho que le había visto ayer, reconocible al instante. Roberto S. sonriente, cara de malote y muy cariñoso. Pilar Sáez, de Aluche, Aluche, genial. Maxi. R, tu sí has cambiado, eres mucho más divertido y menos tímido. Susana A. cambiada físicamente, muy delgada me pareció, pero los mismos ojos chispeantes de ayer. Armando A. no te recordaba tan dicharachero. Felipe F. genio y figura, todo un carácter. Y Juana P. de quién decís que hace 30 años “arañaba, pegaba y miraba con cara de pocos amigos”, aunque yo creo que simplemente era tímida. Por si queda alguna duda, ya no pega ni araña, ja,ja,ja…

Una cena entrañable, única e irrepetible.

Doy las gracias especialmente a los promotores y organizadores, que hasta donde sé fueron Paco G, gracias al que se pudo elaborar una lista con todos nuestros nombres y dos apellidos, José Luis I. y Paco C. a quién le agradezco muy especialmente que se tomara la molestia de buscarme, que me encontrara y me mandase una carta postal para invitarme a participar en la celebración de nuestro 30 aniversario. Gracias Paco C. no sabes qué ilusión.

Quiero dedicar un recuerdo especial a los que ya no están con nosotros, a los que no pudieron estar por circunstancias, y también a los que no quisieron estar, por que ellos también forman parte de nuestra historia. 

Para finalizar, un deseo, bueno dos. El primero, que mi hija que ahora tiene 4 años tenga la suerte de que sus compañeros, después de 30 años, quieran contar con ella para celebrar ese aniversario. Y el segundo, que esta no sea la última vez que nos encontremos.

Y permitidme que estas palabras se las dedique In Memoriam a D. Julián, nuestro Tutor, del que creo que todos guardamos un gratísimo recuerdo.

Hasta Pronto.

Pd. No hubiera querido incomodar a ninguno con estas palabras, si hubiera sido así, mis disculpas por adelantado.

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